Imaginemos a Doña Carmen. Su hogar, antes un refugio, hoy le presenta desafíos. Esa bañera, antes un lugar de relax, se ha convertido en una barrera que le quita autonomía. Cada ducha es un acto de equilibrio, a veces con miedo. O quizás su nieto, que usa silla de ruedas, ya no puede visitarla con la misma libertad porque las puertas son estrechas y el acceso a la cocina, una odisea.

Esta no es una situación aislada. Es el día a día de muchas familias que anhelan un